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Gasoductos para el transporte de cargas gaseosas

Gasoductos para el transporte de cargas gaseosas

Un gasoducto puede comenzarse y mayormente es así desde un yacimiento, aunque también hay los que parten de una planta regasificadora, estas suelen ubicarse en los puertos marítimos o en zonas de seguridad, donde cargan los camiones de transporte terrestre que usan tanques cisterna de compresión (tanto los buques como los camiones que llevan gas natural, se llaman metaneros) los gasoductos se usan para atravesar largos trayectos entre el yacimiento y la distribuidora, o de la distribuidora a las plantas de llenado de cilindros, a las estaciones de bombeo o generadoras de electricidad, también para alimentar zonas industriales o una empresa en concreto.

Cómo se construye un gasoducto fluvial

Cuando se necesita cruzar un río con un gasoducto, dos técnicas prevalecen: la perforación horizontal y la perforación dirigida.

La misión principal de estas técnicas es proteger la flora y la fauna del río (dentro del cauce, subacuática, superficial, en el lecho, en las orillas) y de la ribera (a la margen del río) de modo que no se vean afectadas por contaminación con el gas, durante la construcción o después de esta, cuidando tanto la estructura natural del hábitat de especies, como la limpieza de las aguas. Son las mismas que se emplean al cruzar infraestructuras importantes como carreteras, autopistas o líneas de ferrocarriles, donde regularmente la tubería pasa por debajo de ellas sin perjuicio de la estructura.

Gasoducto marino

Para transportar gas a través del mar, bien sea de una planta a otra o desde el yacimiento a una planta, se usan los tendidos de tuberías diseñados en barcos, los tubos se van soldando y ensamblando a bordo, luego se depositan en el lecho marino, utilizando un sistema especial de instalación de tuberías a profundidad. Los tubos se protegen con revestimientos de polímeros, estos crean un aislamiento, cuyo espesor puede ser de 2 a 3mm, pero además tienen una protección anti corrosión por tensión galvánica. Esta técnica consiste en instalar una serie de ánodos hechos de un material más propenso a la corrosión, luego se enlaza una diferencia de potencial con el resto de la estructura (se le activa un voltaje) dándole una protección contra la corrosión al desviarla hacia este material que se oxidará más pronto que el de la tubería. De allí, su nombre de Ánodos de sacrificio, estos deben ser cambiados periódicamente, al igual que se refuerza el revestimiento y para ello se puede usar electrolisis o galvanizado submarino dependiendo del tipo de polímeros usados.

Una vez terminada la construcción, las empresas encargadas deberán minimizar todos los daños por modificación de terrenos bien sea el lecho marino o fluvial que generalmente se deben, al movimiento de maquinaria, con la idea de que el ecosistema no se vea perjudicado, si es necesario, efectuar los procedimientos de repoblación, reforestación, el marcaje de linderos y franjas de protección.

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